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Averías

La batería del coche: señales de que está a punto de dejarte tirado

El arranque perezoso, las luces que bajan al ralentí, el coche que no arranca tras un fin de semana parado. Cuánto dura una batería y por qué el calor la mata más que el frío.

5 min de lectura Taller Delfín N.C. Autos

La batería es la pieza que más veces deja a alguien tirado, y casi siempre había avisado. Lo que pasa es que sus avisos son sutiles y se confunden con manías del coche.

Cuánto dura una batería

Como referencia, entre cuatro y cinco años. Puede ser más si el coche hace trayectos largos con regularidad, y bastante menos si vive en ciudad haciendo recorridos de diez minutos.

Si no sabes cuándo se cambió la tuya, mírala: muchas llevan una pegatina con la fecha de instalación, y casi todas tienen grabada la fecha de fabricación.

El calor la mata más que el frío

Esto sorprende a casi todo el mundo, porque las baterías siempre fallan en invierno.

Lo que ocurre es que el daño se hace en verano y se manifiesta en invierno. Las temperaturas altas aceleran la evaporación del electrolito y la corrosión de las placas internas, degradando la batería por dentro sin que se note nada. Cuando llega el primer día frío, el motor necesita más corriente para arrancar (el aceite está más espeso y la reacción química es más lenta) y la batería, ya castigada, no llega.

Por eso, si tu batería tiene sus años, el final del verano es buen momento para comprobarla.

Las señales

El arranque es más perezoso. El motor gira más despacio de lo normal antes de encender, sobre todo en el primer arranque de la mañana. Es la señal más fiable de todas, y la que más gente normaliza.

Las luces bajan de intensidad al ralentí. Especialmente perceptible parado en un semáforo, con el aire acondicionado puesto. Si al acelerar recuperan brillo, la batería no está manteniendo la tensión.

Hay que darle dos veces a la llave. Un intento fallido seguido de uno que sí arranca es un aviso claro.

El coche no arranca tras dos o tres días parado. Una batería sana aguanta perfectamente un puente sin usar el coche.

Testigo de batería encendido. Ojo con este, porque suele malinterpretarse: no significa que la batería esté baja, sino que el alternador ha dejado de cargar. El coche está tirando de lo que queda almacenado y se va a parar en pocos kilómetros. Apaga todo lo que consuma y ve directo al taller.

Fallos eléctricos raros. Elevalunas lentos, la radio que se reinicia, mensajes de error extraños en el cuadro. Cuando la tensión baja, la electrónica del coche empieza a hacer cosas inexplicables.

Bornes con sarro blanco o verdoso. La corrosión en los bornes aumenta la resistencia y dificulta tanto el arranque como la carga.

Por qué las baterías modernas duran menos de lo que esperas

Un coche actual consume electricidad todo el tiempo, incluso aparcado: alarma, cierre centralizado, memoria de centralitas, telemática. Y los sistemas Start-Stop someten a la batería a un ciclado constante que las baterías convencionales no aguantan.

De ahí dos cosas importantes:

Si tu coche tiene Start-Stop, necesita una batería específica (tipo AGM o EFB). Montar una convencional es más barato, pero dura mucho menos y puede dar problemas con el sistema de gestión de carga.

En muchos coches modernos hay que registrar la batería nueva en la centralita mediante diagnosis. Si no se hace, el coche sigue aplicando el perfil de carga de la batería vieja y la nueva se degrada antes de tiempo. Es un paso que se salta bastante gente.

El enemigo silencioso: los trayectos cortos

Arrancar consume mucha energía, y el alternador necesita tiempo para reponerla. Si tus trayectos son de diez minutos, la batería nunca se recarga del todo y va acumulando un déficit.

Con el tiempo aparece la sulfatación: se forman cristales en las placas que reducen la capacidad de forma permanente. Y eso ya no se recupera.

Si tu uso es exclusivamente urbano y de trayectos cortos, hacer un recorrido largo de vez en cuando —media hora larga de autovía— ayuda bastante. Y si el coche va a estar parado mucho tiempo, un mantenedor de carga es una inversión pequeña que alarga años la vida de la batería.

Si te quedas tirado: cómo hacer un puente bien

El orden importa, y hacerlo mal puede dañar la electrónica de los dos coches.

  1. Los dos coches apagados, sin que se toquen entre sí.
  2. Pinza roja al borne positivo de la batería descargada.
  3. Otro extremo rojo al positivo de la batería buena.
  4. Pinza negra al negativo de la batería buena.
  5. El otro extremo negro, y aquí está la clave, a una parte metálica sin pintar del coche averiado (un soporte del motor, por ejemplo), no al borne negativo de la batería descargada. Así, si hubiera gases de hidrógeno alrededor de la batería, la chispa salta lejos.
  6. Arranca el coche donante, déjalo un par de minutos y arranca después el averiado.
  7. Retira las pinzas en orden inverso.

Y después, no apagues el motor enseguida: conduce al menos veinte o treinta minutos para que el alternador reponga carga.

Un aviso importante: si la batería está congelada, tiene el cuerpo hinchado o pierde líquido, no hagas el puente. Riesgo real de explosión.

Comprobarla es rápido

Medir el estado real de una batería lleva pocos minutos: se mide la tensión en reposo, la caída durante el arranque y la corriente de arranque en frío que es capaz de dar comparada con la que debería. También comprobamos que el alternador esté cargando correctamente, porque a veces el problema no es la batería sino lo que debería estar cargándola.

Si tu coche arranca con menos ganas de lo que solía, o si la batería tiene ya sus cuatro o cinco años, pásate y lo miramos antes de que llegue el primer día frío.

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