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ITV

Cómo pasar la ITV a la primera: la checklist que usamos en el taller

La mayoría de desfavorables son por cosas pequeñas que se arreglan en minutos. Esta es la lista de comprobaciones que hacemos en una revisión pre-ITV, para que la repases tú mismo.

7 min de lectura Taller Delfín N.C. Autos

Un desfavorable en la ITV casi nunca es por una avería grave. Lo normal es una luz fundida, un limpiaparabrisas que ya raya, un neumático justo de dibujo o unos faros mal reglajados. Cosas de diez minutos que, por no mirarlas antes, te cuestan volver a la estación, volver a hacer cola y volver a pagar la tasa de la segunda inspección.

Esta es la misma lista que repasamos nosotros en una revisión pre-ITV. Puedes hacer buena parte tú mismo en un rato con el coche parado.

Cada cuánto te toca

Antes de nada, comprueba si te toca. Para turismos:

  • Primera inspección: a los 4 años desde la matriculación.
  • De 4 a 10 años: cada 2 años.
  • A partir de 10 años: todos los años.

Para furgonetas, vehículos comerciales y otros tipos, los plazos son distintos y más cortos. La fecha exacta la tienes en la última tarjeta de inspección.

Luces: el motivo número uno de rechazo

Es lo más fácil de comprobar y lo que más gente suspende. Ponte de noche frente a una pared, o pide a alguien que te ayude, y repasa todo:

  • Cruce y carretera
  • Luces de posición delanteras y traseras
  • Intermitentes de los cuatro lados y los laterales
  • Luces de freno, incluida la tercera luz elevada, que casi nadie mira
  • Luz de marcha atrás
  • Luz de la matrícula, que se funde constantemente y nadie se entera
  • Antinieblas delantero y trasero
  • Warning

Y algo que no se ve fundido pero también suspende: el reglaje de los faros. Si has cambiado bombillas, has llevado mucha carga en el maletero o el coche ha sufrido un golpe delantero, es probable que los faros apunten mal. Eso hay que ajustarlo con máquina.

Un aviso importante: si has montado bombillas LED en faros que venían de fábrica con halógeno, la estación puede rechazarlo. Sólo son válidas si el conjunto está homologado para ese vehículo.

Neumáticos

Tres cosas que revisar:

El dibujo. El mínimo legal en España es 1,6 mm. Los propios neumáticos llevan unos testigos de desgaste dentro de las ranuras: si la goma está al mismo nivel que el testigo, estás en el límite. Nuestro consejo va más allá del mínimo legal: por debajo de 3 mm el agarre en mojado cae mucho, y la distancia de frenada bajo lluvia se dispara.

El estado. Busca grietas, cortes, deformaciones o abultamientos en el flanco. Un bulto es motivo de rechazo directo y, sobre todo, es peligroso: significa que la estructura interna está dañada.

La coherencia. Los neumáticos deben ser iguales por eje: misma medida, mismo tipo y desgaste parecido. Y deben coincidir con la medida que figura en la ficha técnica.

Frenos

Esto ya no lo puedes comprobar tú, porque la estación mide la eficacia en un banco de rodillos, no si frenan o no. Lo que suele fallar es el desequilibrio entre las dos ruedas de un mismo eje: si una frena bastante más que la otra, es desfavorable aunque el coche te parezca normal.

También se mide el freno de mano, que en muchos coches con años está descompensado o mal ajustado.

Lo que sí puedes notar tú: si el pedal vibra, si chirría al frenar, si está más blando de lo normal o si el coche se va hacia un lado al frenar fuerte, llévalo antes.

Emisiones

La estación mide los gases del escape. Si el coche va bien de mantenimiento, no suele haber problema. Los suspensos habituales vienen de sondas lambda cansadas, filtros de aire saturados, un EGR sucio o un filtro de partículas saturado en diésel.

Un truco que sí funciona: haz unos kilómetros antes de la inspección para que el motor y el catalizador lleguen a temperatura de trabajo. Un coche que llega en frío desde casa emite bastante peor. Y si tienes filtro de partículas, un tramo de autovía antes ayuda a que se regenere.

Si el testigo del motor está encendido, no lo intentes: eso ya es rechazo.

Dirección y suspensión

Se comprueban las holguras en los detectores de placas y el rendimiento de los amortiguadores.

Lo que puedes detectar tú: golpeteos secos al pasar por baches, el coche que rebota más de la cuenta después de un badén, el volante que tira hacia un lado, o un desgaste desigual de los neumáticos. Cualquiera de esas señales apunta a algo que la estación va a ver.

Lo pequeño que suspende

Repasa también todo esto, que es rápido y es donde más gente cae:

  • Limpiaparabrisas: que limpien de verdad, sin dejar rayas ni saltar. Y que el depósito tenga líquido, porque también se comprueba.
  • Cristales: un impacto en el parabrisas dentro del barrido del limpia es motivo de rechazo.
  • Espejos retrovisores: los dos exteriores y el interior, bien sujetos.
  • Cinturones: que se retraigan y bloqueen bien al tirar de golpe. Revisa también los traseros, que casi nunca se usan.
  • Claxon: que suene.
  • Matrículas: legibles, bien fijadas y sin roturas.
  • Escape: sin fugas y sin ruido excesivo.
  • Testigos del cuadro: ninguno de avería encendido, especialmente motor, ABS y airbag.

Los papeles

Lleva el permiso de circulación y la ficha técnica. Y comprueba una cosa que sorprende a mucha gente: el seguro tiene que estar en vigor, y la estación lo verifica.

Si has hecho alguna modificación al coche —enganche de remolque, cambio de llantas de otra medida, tintado de lunas— tiene que estar legalizada y anotada en la ficha técnica.

Si te dan desfavorable

No es el fin del mundo. Tienes dos meses para arreglar los defectos y volver a presentar el coche en la misma estación, pagando sólo la tasa de la segunda inspección. Sólo se revisa lo que estaba mal.

Si el resultado es negativo (defecto muy grave), no puedes circular con el coche salvo para llevarlo al taller o de vuelta a la estación.

Si prefieres no jugártela

Una revisión pre-ITV es exactamente esto, pero hecho con las mismas máquinas que usa la estación: banco de frenos, medidor de emisiones, alineador de faros y detector de holguras. Encontramos lo que va a fallar, te decimos qué es obligatorio arreglar y qué es simplemente recomendable, y decides tú.

Sale bastante más barato que un desfavorable, y desde luego más cómodo.

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