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Averías

Se ha encendido el testigo del motor: qué significa y qué hacer

Fijo, parpadeando, naranja o rojo: no todos los testigos significan lo mismo ni piden lo mismo. Te explicamos cuándo puedes seguir conduciendo y cuándo hay que parar.

6 min de lectura Taller Delfín N.C. Autos

Se enciende una luz en el cuadro y empieza la duda: ¿paro, sigo, llamo a alguien, lo dejo para el lunes? La respuesta depende de dos cosas que puedes ver desde el asiento: de qué color es y si está fijo o parpadeando.

Lo primero: el color

Los fabricantes usan un código de colores que funciona como un semáforo, y conviene conocerlo:

Verde o azul. Informativo. Simplemente te dice que algo está activado: luces de posición, largas, control de crucero. No pasa nada.

Naranja o ámbar. Advertencia. Algo no funciona como debería y hay que revisarlo pronto, pero normalmente puedes llegar al taller conduciendo con precaución.

Rojo. Peligro. Detén el coche en cuanto sea seguro. Seguir circulando puede convertir una avería en una rotura.

Los rojos: para el coche

Estos tres no admiten negociación.

Presión de aceite (la aceitera). Significa que el motor puede estar quedándose sin lubricación. Para en cuanto puedas y apaga el motor. Cada minuto en marcha con este testigo encendido puede estar rayando el motor por dentro. Comprueba el nivel con la varilla; si está bajo, rellena, pero aun así hay que averiguar adónde se está yendo el aceite. Si el nivel es correcto y el testigo sigue, no arranques: llama.

Temperatura del refrigerante. El motor se está calentando de más. Para, apaga y espera a que enfríe antes de abrir nada. Abrir el vaso de expansión en caliente proyecta líquido hirviendo. Un sobrecalentamiento sostenido acaba en junta de culata, que es de las reparaciones más caras que existen.

Batería / carga. No es que la batería esté baja: es que el alternador ha dejado de cargar. El coche está funcionando con lo que queda en la batería y se va a parar, probablemente en pocos kilómetros. Apaga todo lo que consuma —aire acondicionado, radio, luneta térmica— y ve directo al taller o llama.

El testigo del motor: fijo o parpadeando

El famoso icono naranja con forma de motor es el que más confusión genera, porque puede significar cosas muy distintas.

Fijo. La centralita ha detectado un parámetro fuera de rango y lo ha guardado. Puede ser algo menor —una sonda lambda cansada, una válvula EGR sucia, incluso el tapón del depósito mal cerrado— o algo más serio. Si el coche va con normalidad, puedes conducir con precaución hasta el taller. Lo que no debes hacer es ignorarlo durante meses: muchos fallos “menores” van dañando el catalizador poco a poco.

Parpadeando. Esto sí es urgente. Un testigo de motor parpadeando indica normalmente fallos de combustión en curso: hay cilindros que no están quemando bien y el combustible sin quemar está pasando al escape. Ahí se quema y funde el catalizador, que es una pieza cara.

Con el testigo parpadeando: levanta el pie, evita acelerones, y sal de la vía en cuanto puedas. No es cuestión de kilómetros, es cuestión de minutos.

Los ámbar que conviene no dejar pasar

ABS. El coche frena, pero sin antibloqueo. En una frenada de emergencia sobre mojado, las ruedas se pueden bloquear y pierdes la capacidad de esquivar. Además, en muchos coches el ABS y el control de estabilidad comparten sensores, así que probablemente también estés sin ESP.

Airbag. El sistema se ha desactivado a sí mismo por un fallo. En un accidente, el airbag puede no saltar. Es de las que menos se notan en el día a día y de las que más importan el día que importan.

Filtro de partículas (DPF). Suele encenderse cuando el filtro está saturado porque el coche hace muchos trayectos cortos y nunca llega a regenerar. A veces se resuelve con un rodaje de veinte minutos a velocidad constante de autovía, con el motor caliente. Si no se apaga, hay que mirarlo antes de que se obstruya del todo.

Presión de neumáticos (TPMS). Comprueba las cuatro presiones en frío. Si están bien y el testigo sigue, puede ser un sensor. Ojo: si se ha encendido de golpe circulando, puede ser un pinchazo lento.

El error de borrar sin diagnosticar

Un lector OBD barato o una aplicación de móvil te da el código y te ofrece borrarlo. Borrarlo apaga la luz, y por un momento parece que se ha arreglado.

No se ha arreglado nada. Si la causa sigue ahí, el testigo vuelve en unos kilómetros, y mientras tanto el coche ha seguido funcionando mal. Peor todavía: si borras los códigos justo antes de una ITV, los sistemas de autodiagnóstico se quedan “no listos” y la estación lo detecta.

Por qué leer el código no es diagnosticar

Aquí está la parte que más malentendidos genera. Un código de avería no dice “cambia esta pieza”. Dice, en el mejor de los casos, “este circuito está dando un valor fuera de rango”.

Un ejemplo típico: un código de mezcla pobre puede venir de una sonda lambda, de un caudalímetro sucio, de una entrada de aire falsa por una junta, de un inyector obstruido o de un problema de presión de combustible. Cinco causas, cinco precios muy distintos.

Cambiar la primera pieza que sugiere el código es la forma más habitual de gastarse el dinero dos veces. El trabajo de verdad está en comprobar con datos en vivo, medir valores reales y descartar hasta quedarse con una sola causa.

Qué hacer, en resumen

  1. Mira el color. Rojo, paras. Naranja, planificas.
  2. Si el testigo del motor parpadea, sal de la vía cuanto antes.
  3. Comprueba lo básico: nivel de aceite, nivel de refrigerante, presión de neumáticos.
  4. No lo borres sin saber por qué se ha encendido.
  5. Llévalo a diagnosticar con el error guardado, que es justamente la información que necesitamos.

Si tienes un testigo encendido y no sabes qué hacer, llámanos y te decimos por teléfono si puedes venir conduciendo o si es mejor no mover el coche.

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