El aire acondicionado del coche no enfría: las causas más frecuentes
Si tu aire enfría menos cada verano es normal. Si se ha quedado sin frío de golpe, hay una fuga. Te contamos la diferencia y por qué recargar sin buscarla es tirar el dinero.
En julio y agosto la mitad de las llamadas que recibimos empiezan igual: “el aire no enfría”. Y aunque el síntoma sea el mismo, detrás hay causas muy distintas, con arreglos que van de veinte minutos a una reparación seria.
Lo primero es distinguir entre dos escenarios que no tienen nada que ver.
Escenario 1: enfría menos que el año pasado
Esto es normal. El circuito de aire acondicionado de un coche no es estanco al cien por cien: pierde una pequeña cantidad de gas al año, incluso estando perfecto. Las juntas y los latiguillos son de goma y dejan escapar algo de refrigerante de forma natural.
Por eso el frío va bajando poco a poco, un verano tras otro, hasta que un día notas que ya no es lo que era. Con un circuito sano, lo habitual es necesitar una recarga cada dos o tres años.
Escenario 2: se ha quedado sin frío de golpe
Esto no es desgaste. Si el año pasado enfriaba bien y este no enfría nada, o si tienes que recargar todos los años, hay una fuga.
Y aquí viene lo importante: recargar sin buscar la fuga es tirar el dinero. El gas nuevo se irá por el mismo sitio por donde se fue el anterior, y en unas semanas estarás igual. Además, el gas refrigerante lleva el aceite que lubrica el compresor: un circuito que se vacía repetidamente acaba cargándose el compresor, que es la pieza cara del sistema.
Por eso, antes de recargar, comprobamos presiones y buscamos la fuga con contraste. Si el circuito está sano, se recarga y listo. Si no, primero se repara.
Las causas más habituales
Falta de gas por pérdida natural. La más frecuente y la más sencilla. Se resuelve con vaciado, vacío y recarga con la cantidad exacta que marca el fabricante para ese coche. Ni más ni menos: pasarse de gas hace que enfríe peor y fuerza el compresor.
Fuga en una junta, un latiguillo o el condensador. El condensador va delante del radiador, expuesto a piedras, sal e insectos, y es un punto de fuga bastante común en coches con años.
Filtro de habitáculo saturado. A veces el aire sí enfría, pero apenas sale por las rejillas. Si el caudal es flojo, sospecha del filtro antes que del circuito. Es la reparación más barata de todas y muchísima gente lo lleva sin cambiar durante años.
Compresor. Si no engrana, si hace ruido al conectarlo o si se ha agarrotado, ya no comprime el gas y no hay frío posible. Es la avería más cara del sistema, y casi siempre llega precedida de circular mucho tiempo con poco gas.
Fallo eléctrico o de sensores. Un presostato, un relé o el ventilador del condensador. Si el ventilador no arranca, el sistema no disipa calor y el aire sale tibio, sobre todo parado en un atasco.
Válvula de expansión obstruida. Menos frecuente, pero da un síntoma característico: enfría a ratos, o enfría al arrancar y deja de hacerlo a los pocos minutos.
El truco que casi nadie hace: usarlo en invierno
Esto sorprende a mucha gente, pero es la mejor forma de que el aire acondicionado dure.
El gas refrigerante arrastra el aceite que lubrica el compresor y mantiene flexibles las juntas del circuito. Si el sistema pasa seis meses sin funcionar, las juntas se resecan y empiezan a dejar escapar gas.
Enciende el aire acondicionado unos diez minutos cada dos o tres semanas, también en invierno. Puedes hacerlo con la calefacción puesta: el A/C seca el aire y el calefactor lo calienta, así que no pasarás frío. De hecho, es la forma más rápida de desempañar los cristales, mucho más eficaz que subir la temperatura sin más.
El olor a humedad
Si al encender el aire sale un olor desagradable, no es el gas. Es el evaporador.
El evaporador está permanentemente húmedo por la condensación, y en un espacio oscuro y con restos de polvo y polen se convierte en un sitio ideal para bacterias y hongos. El olor sale al arrancar el ventilador.
Se soluciona con una desinfección del circuito y el cambio del filtro de habitáculo. Y se previene con un pequeño hábito: apaga el A/C unos minutos antes de llegar, dejando el ventilador en marcha. El evaporador se seca y no llegas a casa con el circuito encharcado.
Sobre el gas: no todos son iguales
Los coches matriculados aproximadamente desde 2015 usan R1234yf, mientras que los anteriores llevan R134a. No son intercambiables, y el R1234yf es bastante más caro.
Es un dato a tener en cuenta cuando comparas presupuestos: si un precio te parece sospechosamente bajo para un coche moderno, comprueba qué gas incluye.
Qué puedes comprobar tú antes de venir
- ¿Sale poco aire por las rejillas, o sale bastante pero no frío? Poco caudal apunta al filtro de habitáculo.
- ¿Enfría en marcha pero no parado? Sospecha del ventilador del condensador.
- ¿Se oye un clac al pulsar el botón del A/C? Ese ruido es el embrague del compresor engranando. Si no se oye nada, puede ser falta de gas (el sistema se protege y no arranca) o un problema eléctrico.
- ¿Hay charco de agua bajo el coche después de usarlo? Eso es normal: es la condensación del evaporador, no una fuga.
Si el aire de tu coche ha dejado de enfriar, llámanos y lo miramos. Comprobamos el circuito antes de recargar, para que no acabes pagando dos veces el mismo gas.