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Mantenimiento

¿Cada cuánto hay que cambiar el aceite del coche?

Ni 5.000 km ni "cuando avise el coche". Te explicamos de qué depende el intervalo real, por qué el tiempo cuenta tanto como los kilómetros y por qué no vale cualquier aceite.

6 min de lectura Taller Delfín N.C. Autos

Es la pregunta que más nos hacen, y la que más respuestas contradictorias tiene. Tu padre te dirá que cada 5.000 km. El concesionario, que cada 30.000. El coche, que cuando él avise. Y en internet encontrarás las tres cosas.

La respuesta corta: depende del motor, del aceite y de cómo uses el coche. La respuesta útil es entender de qué depende.

Por qué se cambia el aceite

El aceite no está sólo para lubricar. Hace cuatro trabajos a la vez:

  • Lubrica, evitando que las piezas metálicas rocen entre sí.
  • Refrigera, llevándose calor de zonas donde no llega el refrigerante.
  • Limpia, manteniendo en suspensión la carbonilla y los restos para que no se depositen.
  • Sella, ayudando a los segmentos de los pistones a mantener la compresión.

Con el uso, los aditivos que hacen posible todo eso se van agotando. El aceite se oxida, se contamina y pierde propiedades. Llega un punto en que ya no protege: sigue ahí, pero ha dejado de hacer su trabajo.

Los intervalos reales

Con los aceites sintéticos actuales y motores modernos, lo habitual está entre 15.000 y 30.000 km, o una vez al año, lo que llegue antes.

Ese “lo que llegue antes” es la parte que más gente ignora, y la más importante.

El tiempo cuenta tanto como los kilómetros

Si haces 6.000 km al año, el cuentakilómetros tardará cinco años en llegar a 30.000. Pero tu aceite no aguanta cinco años, ni de lejos.

El aceite se degrada aunque el coche esté parado. Absorbe humedad del ambiente, se oxida por contacto con el aire y sus aditivos pierden efectividad con el tiempo. Un aceite de tres años con 12.000 km está peor que uno de un año con 20.000.

Por eso el cambio anual es una regla razonable aunque hagas pocos kilómetros.

El caso peor: los trayectos cortos

Aquí va algo poco intuitivo: hacer poco kilometraje en trayectos cortos es más duro para el aceite que hacer muchos kilómetros en carretera.

Cuando el motor no llega a temperatura de trabajo, pasan dos cosas malas. La primera, que parte del combustible sin quemar se cuela por los segmentos y va a parar al cárter, diluyendo el aceite y bajando su viscosidad. La segunda, que el agua de la condensación no llega a evaporarse y se queda dentro, favoreciendo la formación de lodos.

Si tu coche hace sobre todo trayectos de cinco o diez minutos por ciudad, acorta el intervalo. Ese es exactamente el perfil de uso “severo” que mencionan los manuales.

También es uso severo si…

  • Conduces mucho en atascos, con el motor caliente y sin ventilación.
  • Remolcas o llevas cargas pesadas con frecuencia.
  • Haces muchos kilómetros por caminos con polvo.
  • Usas el coche para trayectos muy exigentes o con paradas constantes.

Por qué no vale cualquier aceite

Esta es la parte donde más dinero se pierde por ahorrar poco.

Cada motor exige dos cosas:

Una viscosidad, que es el 5W30 o 0W20 que ves en el bote. El primer número indica el comportamiento en frío y el segundo en caliente.

Una homologación del fabricante, que es el código que casi nadie mira: VW 504.00, MB 229.51, BMW LL-04, dexos2, y muchos otros. Ese código certifica que el aceite ha superado unos ensayos concretos de ese fabricante para ese tipo de motor.

Usar una especificación incorrecta puede:

  • Atascar el filtro de partículas en diésel. Los motores con DPF necesitan aceites de bajas cenizas (“Low SAPS”); uno normal deja residuos que colmatan el filtro, y sustituirlo es una factura importante.
  • Acelerar el desgaste de la distribución por cadena. Muchas cadenas que se estiran antes de tiempo lo hacen por aceite inadecuado o cambiado tarde.
  • Comprometer la garantía, porque el fabricante puede rechazar una reclamación si el aceite no cumplía su especificación.

Un aceite más barato con la especificación equivocada puede acabar costando mucho más que la diferencia que te ahorraste.

”Mi coche ya me avisa cuando toca”

Muchos coches modernos calculan el intervalo en función del uso real: revoluciones, temperaturas, tiempo de funcionamiento en frío, número de arranques. Son bastante buenos.

Pero conviene saber dos cosas. La primera, que no miden la calidad del aceite: estiman su degradación con un modelo. La segunda, que esos sistemas están calibrados con una premisa —que se ha usado el aceite correcto y que el nivel se mantiene— y no detectan un mantenimiento hecho a medias.

Úsalo como referencia, pero no dejes pasar el año aunque el coche no haya avisado.

Que se ponga negro es buena señal

Muchos clientes se preocupan al mirar la varilla y ver el aceite oscuro. Eso es exactamente lo que tiene que hacer.

Los aditivos detergentes del aceite mantienen la carbonilla en suspensión para que no se deposite en el motor. Un aceite negro está haciendo su trabajo. Un aceite que sigue dorado a los 15.000 km sería más raro que otra cosa.

Lo que sí es mala señal: que esté espeso, con grumos, con aspecto lechoso (posible entrada de refrigerante, ojo con la junta de culata) o con olor fuerte a quemado o a gasolina.

Comprueba el nivel de vez en cuando

Un hábito de dos minutos que evita disgustos:

  1. Con el motor frío y el coche en llano.
  2. Saca la varilla, límpiala, vuelve a meterla hasta el fondo y sácala otra vez.
  3. El nivel debe quedar entre las marcas de mínimo y máximo, idealmente cerca del máximo.

Si tienes que rellenar a menudo, no lo normalices: busca de dónde se está yendo.

Y una cosa más: el aceite usado

El aceite usado es un residuo peligroso. Un solo litro puede contaminar una cantidad enorme de agua. Los talleres estamos obligados a gestionarlo a través de un gestor autorizado, con su documentación.

Es otra razón para no hacerlo en el garaje de casa: no es sólo por comodidad, es que deshacerse de ese aceite por el desagüe o en la basura es ilegal y bastante dañino.


Si no sabes qué aceite lleva tu coche o cuándo se le hizo el último cambio, dinos marca, modelo y año y te lo confirmamos. Sellamos el libro de mantenimiento y te damos la factura detallada, que es lo que acredita el mantenimiento de cara a la garantía y a la venta futura del coche.

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